Trabajé 15 años en una inmobiliaria y uno de los patrones me llevaba en ciertas ocasions a su casa para que lo ayudara en algunas traducciones. Luego me devolvía en su auto a la oficina. Una vez, desde la rambla costanera, se metió en una calle que subía y me dijo: "Mira, muchacho, cómo la gente me conoce y me saluda". No tuve más remedio que decirle: "No, don Gastón, no lo saludan, sólo le hacen señas porque usted va a contramano"...
Mario Benedetti
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